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domingo, 11 de febrero de 2018

Un alud verdaderamente peligroso: el futuro de las pensiones

Mariano Rajoy es el presidente del gobierno español y, por tanto se supone (seguramente peco de iluso por tal suposición) que sus decisiones han de tomarse con vistas a la mejora de la vida de todos los españoles. Durante esta semana, en un foro patrocinado por una empresa de asesoría fiscal, ha recomendado a los españoles ahorrar con vistas a complementar las pensiones y los planes de futuro como la educación de los hijos. Sin duda el ahorro es buen consejo como lo es ser previsor pero que sea el presidente quien lo haga y con esos objetivos me resulta alarmante.   

Durante su gobierno en plena crisis económica el fondo para las pensiones ha mermado hasta casi vaciarse mientras que para evitar la caída de cajas de ahorro y de bancos con una gestión cuestionable se pagaron miles de millones de euros que no han sido reintegrados a pesar de que se haya consumado el saneamiento de estas entidades. Si a esto sumamos que la supuesta recuperación de la economía en España no ha ido acompañada de una mejora en los sueldos (muy mermados en una época con devastadoras cifras del paro, aún muy altas) mientras que las empresas sí ven mejorar claramente sus dividendos, estamos ante un claro aumento de la desigualdad.

¿No supone un insulto a nuestra inteligencia que se apoye el ahorro cuando una mayoría de españoles tiene dificultades para acumular ese excedente con sus precarios sueldos? Tal vez gastos como la carta anual para explicar irrisorias subidas en las pensiones que apenas cubren las subidas de precios de productos básicos, se deberían invertir en una mejor gestión del sistema público de pensiones cuyo mantenimiento parece amenazado tras ese consejo. Los planes de pensiones tienen unos beneficiarios evidentes: las entidades bancarias (algunas de las cuales ya recibieron dinero a fondo perdido del estado) y aquellos privilegiados que están ganando dinero para poder establecer estos métodos de ahorro (y cuyo nivel de vida desde luego no asegura el sistema público de pensiones). Así pues, a la recomendación de Sr. Rajoy le devuelvo la mía de que busque sistemas para asegurar las pensiones en un futuro y se deje de ahorros virtuales.

Por otra parte, los medios de comunicación esta semana han presentado sus prioridades esta semana: la nieve en febrero (vaya sorpresón) y el culebrón de Puigdemont (vaya novedad). Hubiera preferido que las horas dedicadas a ¿informar? sobre estos temas se hubieran aprovechado para otros de mayor importancia así como la verborrea de sus "analistas". Es otro punto decepcionante de nuestra sociedad, con unos periodistas amordazados por sus jefes con una clara tendencia política (mucho más que la verdad que pretenden mostrar).

domingo, 19 de abril de 2015

Las purgas en democracia

El PP está poniendo toda su maquinaria en marcha para lograr su principal objetivo: mantenerse en el poder. Está claro que cualquier partido político quiere ganar unas elecciones para poner en marcha sus propuestas de gobierno. En este caso, el PP ganó unas elecciones con unas propuestas que no han llevado a cabo, prometieron que no subirían impuestos y lo hicieron, prometieron no superar algunas líneas rojas y han emborronado todo: sanidad, educación, pensiones, etc. Principalmente dijeron que acabarían con la crisis (deja a España se hunda que ya la levantaremos, recuerden conversación de Montoro con diputada de CC). Sin embargo, por mucho que lance su batería de mensajes ensalzadores del “crecimiento” de España, las cifras de desempleo siguen siendo de escándalo y si por fortuna fuesen algo menores que al inicio de su mandato, las condiciones económicas y laborales de aquellos que son “privilegiados” por tener un empleo son infinitamente peores. Se pagan muchos más impuestos y se reciben unos servicios públicos (sanidad, educación y justicia) de mucha peor calidad, por la acumulación de trabajo y la poca disposición (o mala gestión) de los medios para llevarlos a cabo.
Con esta realidad, los casos de corrupción no pueden sino indignar mucho más a la ciudadanía y a pesar de los intentos de propagar el mensaje de que “todos son lo mismo” son ya muchos los casos que han señalado directamente a destacados dirigentes de su partido. Entre estos, uno de los políticos que se ensalzaron durante el periodo Aznar (de hecho, muchos apostaban por él como su sucesor antes que el mismo Rajoy), por supuesto, me estoy refiriendo a Rodrigo Rato. Ya manchada su carrera política por la caída de bankia y el caso de las tarjetas en negro, Rodrigo Rato estaba muy lejos del político ejemplar al que se refería el mismo Rajoy, como la hemeroteca se encarga de recordarnos. Así que, este nuevo escándalo si hubiese intentado tapar, hubiera arrastrado a todo el Gobierno al abismo. La jugada, digna de la serie que Pablo Iglesias (en un acto muy de campaña electoral y un poco fuera de lugar) regaló a S.M. Felipe VI, ha sido mostrar su caída como ejemplo de que la justicia funciona. Esto tras la salida de Blesa de la cárcel, la fulminante inhabilitación de un juez por haberse atrevido a hacerlo, los múltiples desahucios que han dejado a personas sin hogar, la ausencia de condenados por dejar a miles de personas sin los ahorros de toda una vida. Pues sí, tras estos hechos resulta que el mensaje (consensuado y repetido al dedillo por todos los miembros del PP) es que la caída de Rato es un asunto particular y un ejemplo de que la Justicia es igual para todos. Es otra versión del ya gastado “ese señor” cuando se referían a Bárcenas. Porque precisamente el caso Bárcenas y los ordenadores “quemados” que presentó el PP tras solicitud formal por parte del juez, son un claro ejemplo de lo que entiende el PP por Justicia (esa que es la misma para todos).

Creo que ya lo he comentado en diversas ocasiones, aquel que ha de repetir continuamente la palabra democracia o demócrata para designarse a sí mismo, tal vez teme que le tomen por otra cosa, que sus actos no lo dejen claro. Podría ser este el caso de Partido Popular que repetidamente denomina a sus miembros como demócratas en oposición a múltiples rivales (no solo terroristas sino otros grupos políticos como el emergente Podemos). Su actos que pretenden vendernos como ejemplarizantes son burdos remedos de estrategias políticas de regímenes totalitarios como los de Stalin o Mao ¿acaso las purgas tenían cómo único fin eliminar a rivales u opositores? No, eran la ocasión para presentar al pueblo cabezas de turco que representaran todo los defectos de un régimen que no admite sus tremendos errores y su ineficacia.

jueves, 1 de enero de 2015

La esperanza del Año Nuevo

Ser optimista está en la naturaleza humana. La mayoría lo somos. Es una estrategia de supervivencia, al ser optimistas buscamos maneras de mejorar, descubrir cosas que permitirán un futuro mejor. Sobre la naturaleza humana y cómo reaccionan las masas saben mucho aquellos asesores bajo cuyo dictado se escriben muchos de los discursos de los políticos y, en este inicio de año, esto ha quedado manifiesto de nuevo. El presidente del Gobierno ha dicho que 2015 “será el año del despegue definitivo”.  Por supuesto, que eso es lo que deseamos todos pero en año electoral hemos de saber distinguir muy bien entre los anhelos y la realidad. Como llevamos escuchando año tras año el mismo cuento, este año será mejor, el Presidente añade “Hace un año pronostiqué un 2014 mejor y se ha cumplido con creces". La apostilla final “con creces” hace que mi indignación sea mayor, ¿ha sido un año fabuloso?¿Para quién? Está claro que los bancos han mejorado su situación y sus beneficios, no era de esperar otra cosa tras recibir millones de euros que el resto de ciudadanos deberemos devolver por ellos. ¿Era ese el objetivo cumplido con creces?

Este nuevo año es electoral por partida doble y me temo que con seguridad habrá un bombardeo de manifestaciones alabando lo maravillosa que es la situación en este país, sí tal cual, tan fuera de la realidad. Además el ministro de Economía puso la guinda diciendo que “se ha perdido el miedo a perder el puesto de trabajo”. Me extraña mucho que esto se corresponda con una realidad en la que tener trabajo parece más un privilegio que un derecho aunque tal vez se refiera a ese otro aspecto que es la calidad del empleo generado. La temporalidad y los sueldos mermados tal vez hagan que se pierda el miedo a perder tan poco.


Pero como yo también soy  optimista, espero y deseo que estas personas que tan poca confianza me inspiran por la irrealidad de sus declaraciones se alejen del poder en este nuevo año. Mi anhelo es que unifiquen la fecha de las elecciones autonómicas con las generales, no sólo para acelerar ese proceso, sino para no tener que aguantar durante todo el año los artificios verbales que quieren sembrar la confusión y atrapar al elector incauto. Cansado quedé ya en el 2014 de tanto sinvergüenza revestido de supuesta respetabilidad.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Indignación verdadera

El 15 de mayo de 2011 miles de ciudadanos salieron a las calles para protestar contra la gestión que los gobernantes hacían de la crisis económica. El problema del paro se acrecentó con el cambio de Gobierno acompañado de duros recortes en los servicios públicos y con la aparición de casos de corrupción política como el caso Gürtel, caso Bárcenas y los ERE de Andalucía. En todos esos casos la reacción de los políticos era la misma, respaldo a los implicados y negación de relación sólo cuando prácticamente iban camino de la cárcel. Lejos de tomar medidas decisivas para atajar el problema parece que los implicados son cada vez más, algunos muy cercanos a miembros importantes del PP, como el último caso, muy llamativo, un caso de corrupción por contratos bajo sospecha con una empresa (para que el caso sea más sangrante, una empresa de ahorro energético) con multitud de ayuntamientos de Madrid y que como uno de los cabecillas parece tener al Sr.Granados, uno de los principales apoyos de Esperanza Aguirre en el gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid.
La gente se pregunta por qué no se controla más esta aparente connivencia de muchos gobiernos con empresarios que buscan su provecho y lo consiguen untando a otros sinvergüenzas que también lo hacen desde un cargo público. A los ciudadanos sólo nos queda el recurso de la protesta (en la forma restrictiva que quiere permitir el gobierno con su reciente nueva ley de seguridad ciudadana) y en las urnas que es nuestro auténtico poder en una democracia.
Aunque se encuentren casos totalmente reprobables, los políticos son necesarios y no es correcto ni justo meter a todos en el mismo saco. De la misma manera, tampoco es justo que a los empresarios, fundamentales en la economía como creadores de empleo, se les culpe. Sin embargo, ambos colectivos han de hacer más que simples gestos y obrar con verdadera determinación ante estos casos. No se puede como políticos negar implicaciones con compañeros a los que luego repudian con total desvergüenza como si el pasado común no existiese. No deben tampoco los empresarios apoyar a aquellos que no respetan las normas y se quieren enriquecer por medios ilícitos. ¿Qué imagen dan los empresarios cuando el anterior presidente de la organización más importante, la CEOE, acabó en prisión? ¿Qué imagen vuelven a dar cuando el presidente de esta organización en Madrid ha estado implicado en el caso de las tarjetas B y sigue en su puesto? ¿Defienden de verdad el modelo de amiguismo tan dado en dictaduras y que son germen infalible de corrupción? Dicen que es la cultura española pero eso reconocer que seremos tan incultos como la mayoría de la población hace un siglo. Se debe evolucionar, ya está bien de lograr prebendas a base de amiguismos y connivencias ilícitas. Como ciudadanos demandamos no sólo políticos honrados sino empresarios íntegros que se muevan por la simple ambición sin proyección de futuro. Si no es así, que no cuenten con la implicación de una mayoría a la que me adhiero.

No observo en el Gobierno ningún gesto para mejorar este aspecto fundamental, es más, sigue con gestos electoralistas que suponen un insulto a la inteligencia. La última, el intento de apropiación de la palabra que más suena en las protestas, la indignación. En menos de cuatro días, el Sr. Pons, la Sra. Cospedal y el Sr. Rajoy han pronunciado la misma palabra al hablar de los últimos casos de corrupción: indignación. Que los causantes de gran parte de ésta, se muestren ahora como indignados, no sólo me causa y estupor sino también repugnancia. ¿Se puede ser más miserable?

miércoles, 1 de enero de 2014

¿Año Nuevo, vida nueva?

Feliz Año Nuevo. Comenzamos el año pidiendo la realización de nuestros deseos y anhelando un futuro mejor. Es innato en la naturaleza humana. La mayoría de nosotros hacemos extensibles estos deseos a nuestros seres queridos y en general, a todo el mundo. Creo que es esta nuestra máxima evolución, considerar nuestro futuro mejor si es en común o dicho de otra manera que el bien común revertirá en el nuestro propio. Ese afán de mejora nos lleva a intentar superar nuestras cargas, pesares o problemas del pasado con un lema muy extendido: Año Nuevo, vida nueva.
Sin embargo, el mundo de la política, que es decisivo en cuanto que lleva asociadas la gobernación y la legislación de la sociedad en la que vamos a vivir, parece ser más inmóvil y poco evolucionado. He podido comprobar que en febrero de este recién acabado 2013 el Sr. Rajoy declaró en un evento ante inversores extranjeros (las ruedas de prensa ante periodistas españoles durante el año se pueden contar con los dedos de la mano) lo siguientes: "A finales de 2013 habrá crecimiento". Además estaba dispuesto a que los partidos sean más transparentes y que siempre estaría abierto al diálogo y a escuchar a todo el mundo sobre el futuro de Cataluña. 
Ya hemos vivido el final de 2013 y no estoy seguro si el crecimiento que consideraba era el paupérrimo 0,1% que subió el PIB en el último trimestre y que no compensa el 1,1% de decrecimiento anual o el último dato del paro en noviembre con un descenso de menos de 2500 personas frente a los millones de parados en total. Más allá de los datos macroeconómicos podemos notar cómo cada vez se gana menos dinero y aumentan los gastos, incluido el polémico pero fundamental gasto en energía. Por otra parte, la transparencia en los partidos no creo que se defina muy bien en la ley que se ha propuesto mientras que por otra parte se obstaculiza la ley en el caso Bárcenas, como se puede deducir del borrado de los discos duros y la necesidad de un registro judicial recientemente.
Así que Año Nuevo y mentiras viejas, se ha acabado el año apelando de nuevo a la mejora en 2014, esperemos que sea de esta manera. Lo que no está tan claro es que sea gracias a esa reiterada coletilla "gracias a las reformas emprendidas" porque lo que estás reformas han conseguido de manera inmediata es que el despido sea más barato para las empresas y haya facilitado el paso de muchos trabajadores al mundo del desempleo. 
Pero son días de esperanzas y eso no pasa inadvertido por ello nos las venden y de paso rematan el año aumentando el gasto médico de los pensionistas con su cada vez más maltrechas pensiones y con una ley antiabortista que se asemeja más a la de un régimen islamista que a la de un país europeo moderno.
A pesar de todo, creo que algún día seremos capaces de lograr una mayor felicidad en todo el mundo, es lo principal, ser feliz. Por ello, el ser humano en su infinita capacidad de olvido es capaz de aparcar estos temas y disfrutar de estos días de celebraciones. Yo lo hago y lo recomiendo, pero pasadas estas entrañables fechas, recuperemos la memoria. Mi deseo este año: Año Nuevo, políticas nuevas (más justas, solidarias y que se transformen en mejoras efectivas en nuestras vidas más allá de datos macroeconómicos y pagos de deuda).

miércoles, 9 de octubre de 2013

El acoso de la mentira

En muchas ocasiones el engaño tiene más lógica incluso que la verdad. Se puede plantear una serie de situaciones o aportar datos de tal manera que nuestra razón asiente sin ir más allá en el análisis de aquello que se nos presenta. Esto hace el engaño mucho más efectivo, prácticamente infalible y si algo queda patente en estos días es que en esta sociedad no hay mejores maestros del engaño que los políticos. Aparecen con sus cifras, estadísticas, estudios y sacan sus conclusiones totalmente dirigidas a sus intereses pasando por encima de la realidad si es necesario.
En su lectura de la vida cotidiana, tan lejos del quehacer diario en sus despachos y comisiones, los gobernantes presentan una visión que uno no sabe si se refiere a su país, a un futuro utópico o a tierras lejanas cuyas fantasías llenan las mentes de los más necesitados de un cambio. Tal vez por esta razón, me han indignado tanto las etiquetas como “presupuestos de la recuperación” o frases tramposas  como “los salarios no están bajando sino que se están moderando” o “presupuestos netamente sociales” que han lanzado en días recientes algunos ministros. Mientras, mucha gente continúa en el paro, las condiciones laborales se hacen más precarias y los servicios públicos básicos como educación y sanidad sufren un deterioro manifiesto. ¿Qué recuperación es esta? Espero que en un futuro nos recuperemos pero ahora mismo me parece temerario hablar de recuperación. Con unos pocos datos se nos quiere convencer de una serie de conclusiones partidistas: la mejora es gracias a la reforma laboral y a los recortes. Dudo mucho que sean la razón y si lo son están tardando demasiado y lo que es peor están condicionando el resultado de ésta. Así pues, ¿en qué condiciones quedarán los trabajadores cuando vuelvan al mercado laboral? Salarios que han bajado bastante su poder adquisitivo, impuestos más altos para obtener peores servicios y pagar una deuda que nos lastrará durante años y cuya responsabilidad no ha sido juzgada en ningún momento.
Esta mañana ha llegado la guinda. El Sr.Rajoy responde a las quejas del Sr.Rubalcaba respecto a la pérdida del derecho de atención médica de los emigrantes y al copago de los medicamentos suministrados en los hospitales. La respuesta es la típica de estos diálogos de besugos en que se han convertido las comparecencias en las Cortes, donde no se argumenta nada y se acusa mucho, donde se habla del tema que les interesa aunque no tenga nada que ver con el asunto en cuestión. El Sr.Rajoy ha comenzado hablando del aumento de parados entre 2008 y 2011 y a continuación ha justificado esas duras medidas por la necesidad de conseguir esa “maravillosa” recuperación. Dentro de esta respuesta ha dicho que se han conseguido disminuir desequilibrios. ¿De qué desequilibrios hablaba? ¿De la balanza comercial? Desde luego no será el desequilibrio entre las rentas de los ciudadanos ya que durante su gobierno ha quedado claro que su manejo de la crisis ha llevado a los ricos a ser más acaudalados y a los pobres a ver más comprometida su situación.

En definitiva esta defensa de su gestión, esa insistencia en la recuperación es otra mentira más que forma parte de esa maquinaria poderosa que tiene como siniestro lema “Una mentira repetida mil veces se acepta como verdad”. Tal vez sea la mentira más efectiva y ante la que nuestra propia visión de la realidad  nos ha de mantener alerta.

lunes, 15 de julio de 2013

Miedo al olvido


En estos momentos siento cansancio y miedo al olvido. Es realmente agotador tener que desmenuzar la realidad que existe tras el bombardeo de noticias y declaraciones de los políticos. Éstas son variadas y en su mayoría tramposas, algunas surrealistas, otras absurdas e incoherentes, muchas directamente inciertas. Cuando todo se niega hasta que es verdad y el cinismo impera, cuando se inventa un nuevo lenguaje en el que recorte se traduce como ajuste, empleado en un centro privado como funcionario de la casa, relación contractual como despido diferido y documentos presentados como rumores, cuando se piensa que, en general, la gente es estúpida, uno ya ha agotado la indignación, el estupor, la rabia y la impotencia. Ahora queda claro que la verdad se intenta vencer con la mentira repetida, porque lo que más se hace oír parece quedar como lo cierto. Ahora la responsabilidad política sólo se puede determinar por el dictamen de un juez.  Es todo tan repetitivo que reconozco mi dificultad para sustraerme del torbellino al que nos arrastra la desinformación.

Tras toda la información aportada sobre el asunto Bárcenas me niego a observarlo como un simple incidente, como una actuación personal de un sinvergüenza (al que todos apoyaban hasta que la fuerza de los documentos dejó en evidencia a las falacias). Aquí me parece el asunto tan simple como grave. Una serie de grandes empresas pagaron un dinero fuera de las condiciones legales a un partido, cuyos miembros utilizaron tal dinero para su propio disfrute. Estas grandes empresas, por supuesto, no tienen fines altruistas al aportar estas cantidades. Es una inversión más y muy lucrativa. Aporto un dinero que luego me será devuelto en mayor cantidad a través de suculentos contratos con mis empresas. Todos muy legales, por supuesto, se cumplen los pliegos de los concursos, otra cuestión de mucha más dudosa ética es si las condiciones de éstos no estuviesen hechas a la carta. En definitiva, ese dinero que acaba en manos de unos pocos tras ser comprados otros con la capacidad de controlarlo viene de las arcas públicas, de nuestros impuestos, de aquellos que aportan dinero para la mejora de una sociedad y que queda en manos de unos pocos que asumen el papel de padres de la patria y creadores de empleo y riqueza para todos. Es la broma final y macabra de este sistema y todo lo que se diga será encubrir los hechos y la realidad. Todo lo que pretenden los grandes timadores es que el tiempo pase porque el tiempo trae el olvido, porque la mentira continua agota al ciudadano y así que, en el momento de asaltar el poder, en las elecciones,  todo sea un hecho pasado y superado y que la rueda siga girando en la dirección de su provecho. Aquí nadie dimite, nadie se aparta de la gran ubre que ordeñan, el dinero de todos los españoles. La responsabilidad política es nula y los "listos" parecen tener bula para todo. Tengo miedo a que el olvido nos lleve a repetir los errores que nunca se han de cometer, soportar los abusos de los poderosos en un régimen democrático.

lunes, 4 de febrero de 2013

Aquí nadie dimite


Dimisión es una palabra que parece carecer de sentido para los políticos españoles. Hemos vivido diferentes escándalos de corrupción entre políticos de diversas tendencias, muchos de ellos han pasado por tribunales con mejor o peor suerte pero la respuesta inmediata siempre ha sido la excusa, las conspiraciones en la sombra y la acusación a los demás. El uso continuado de estos recursos retóricos, la falta de claridad y, sobre todo, la incapacidad de asumir responsabilidades nos pueden llevar primero a la estupefacción, luego a la indignación, y finalmente, lo más peligroso, al desaliento.
El último caso es la gota que colma el vaso. Un caso de cobros ilegales por parte de políticos que actualmente están en el poder, con el agravante de que han pedido repetidamente un esfuerzo a los ciudadanos a los que han recortado derechos fundamentales bajo la amenaza de la crisis económica. Un caso sangrante por su elevada organización, perfectamente gestionado por el que fue tesorero de su partido.
Hay que recordar esto entre tanta falsedad y juego de despistes. La secretaria general de ese partido se apresuró a declarar que "hace tiempo" que ese señor dejó de ser tesorero, en cuanto surgió el tema de la entrega de sobres. Habrá que explicar la relatividad del tiempo, ya que su dimisión fue en 2009, tres años no  creo que sea mucho tiempo, y que tras esa dimisión se defendió con contundencia la presunción de inocencia y la profesionalidad de esta persona durante su gestión. Pero parece ser que tres años resultan ahora una eternidad, ya no se defiende a esta persona con tanta contundencia y casi ha faltado su mención como alguien que "pasaba por ahí". Es un militante del partido con parte activa en su gestión, de hecho era quien llevaba sus cuentas.
Por eso, de la estupefacción provocada por los 22 millones de euros en cuentas en Suiza pasé a la indignación. No pueden desentenderse de esa manera de una persona que ahora resulta incómoda, no se puede pretender que creamos a quienes defendieron a esa persona y ahora no quieren saber nada de ella. Esa falta de credibilidad es la que nos puede llevar al desaliento. El presidente tarda un día entero en hacer declaraciones y se limita a un "es todo falso" (para eso espera un día entero) y un peor "La semana que viene mis declaraciones de la renta y de patrimonio estarán a disposición de todos los ciudadanos en la página web de La Moncloa". Todo un insulto a la inteligencia, no se puede demostrar que no se ha cobrado dinero en negro presentado la declaración de la renta (si aparece ya no es cobro en negro).
Tardía también me ha parecido la petición de dimisión por parte del señor Rubalcaba, mayor inteligencia política ha tenido el líder de Izquierda Unida. En mi opinión, la primera que tenía que haber salido de su puesto es Ana Mato, que persevera en el recurso de echar la culpa de  todo a su ex marido (como si fuese alguien ajeno a su persona). Los argumentos muestran su vacuidad de manera pasmosa y las estrategias de defensa son para ruborizarse. Un par de ejemplos ilustrativos:
El señor Carlos Floriano (vicesecretario de Organización del PP) pensó que la mejor defensa es un ataque y anunció que su "casa estaba limpia" e instó a Rubalcaba a comprobar si la suya lo estaba. No pude evitar imaginar a estos políticos de actual importancia como dos niños en el patio "Tu padre. No, el tuyo, más capullo y más zurullo". El fondo de estas declaraciones es el mismo.
La guinda a esta estrategia la puso el señor Esteban González Pons (digno alumno de la escuela Zaplana o "suelto una animalada y mi cara no se inmuta"). Declaró lo siguiente: "es el momento de la política grande, de todos unidos contra la crisis"(cinismo en toda regla, el PP se negó a cualquier medida en el gobierno anterior contra la crisis y lo tildó de títere de Europa). Además dijo: "se ha acabado la política del quítate tú que me pongo yo" (claro, es lo que han hecho ellos y ahora que han conseguido el poder, se cambian las reglas).
Pero todo esto, es caer en la trampa. No nos vamos porque sino vendrán otros peor. Que el presidente dimita, que se convoquen elecciones no es regalar el poder al PSOE, es dar la voz y la opinión a los ciudadanos.
Me causa el mayor desánimo el uso malicioso que se está haciendo de la democracia. El señor Pons también dijo "casi once millones de votos son legitimidad suficiente para seguir gobernando". En la línea de la declaración mesiánica del señor Rajoy el día anterior: "No me voy a encoger ni abandonar la tarea que los españoles me han encomendado". Sí, ganaron las elecciones, con mayoría absoluta, con un programa que no están cumpliendo, sin decir que iban a recortar en sanidad y educación, hablando de un plan de reformas estructurales milagrosas que iban a sacar de la crisis, que iban a acabar con el paro. Más de un año después la mentira es tan obvia que han perdido cualquier legitimidad y deberían dimitir, convocar elecciones y dejar que el pueblo, único que tiene la legitimidad en toda verdadera democracia, decida.